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Todo Fue un Sueño

Hace unos días, al estar supervisando una construcción, me resbalé y caí ligeramente  sobre unas varillas que estaban acomodadas en el suelo y que estaban llenas de polvo como suele suceder en todas construcciones ya que nunca hay que confiar en una construcción limpia.

Después de esto y durante todo este día sentí una muy incómoda comezón en el brazo donde había caído, sin embargo no puse ningún tipo de atención sino que simplemente me rascaba cada vez que sentía la comezón, un proceso que he de haber repetido unas cuarenta veces durante el día.

Durante esa noche,  tuve sueños muy extraños y bastante frustrantes, sueños que tenían mucho que ver con cosas tan desagradables como nidos de arañas y alacranes lloviendo del techo, todos ellos cayendo directamente en mi codo.

Al despertarme por la mañana, me di cuenta de que mi cama estaba con puntos de sangre por muchos lados y que mi codo parecía estar tan infectado como si me hubiera mordido una serpiente algo que me causo mucha ansiedad en gran medida por los sueños que había tenido  durante toda la noche.

Para hacer las cosas peor, al despertar todos mis sentidos, me di cuenta que padecía de cuerpo cortado y de escalofríos muy fuertes como cuando uno tiene una gripe muy fuerte, excepto que no tenía ningún tipo de congestión nasal  lo que significaba que mi malestar era de otra procedencia.

En el momento que me levante de la cama decidí que me sentía tan mal que no iría a trabajar por lo que me quede acostado diez minutos más entrando en un profundo sueño donde caí rendido olvidando casi por completo sobre una junta importantísima que tenía ese día.

Mientras dormía profundamente por la mañana comencé a sentir abruptamente un tremendo calor  seguido por un olor a quemado. Al despertarme pude ver que las cortinas de mi lado derecho se encontraban en llamas y pronto mi habitación entera se prendió como un bosque encendido.  En ese momento me levante de un brinco y fui a traer agua del refrigerador de mi cocina donde siempre  tengo botellas grandes de agua y al lado del cual había un garrafón lleno.

Al llegar a la cocina a paso veloz no encontré ningún refrigerador ni ningún garrafón, lo único que encontré fue una cocina vacía cuya estufa estaba entrando en llamas, algo que me frustro tanto que pegue un grito que debió escucharse hasta la calle.

Ya que no tenía ni refrigerador ni agua decidí lanzar las macetas hacia el fuego con la intensión de que estas se rompieran y la tierra detuviera el fuego. Sin embargo, estos esfuerzos fueron inútiles debido a que por alguna razón las masetas pesaban toneladas por lo que decidí patearlas.

Pronto el que estaba en llamas era yo y mi ropa se derretía como chicle hasta llegar a mi piel hasta que abrí los ojos y eran las 5:00 A.M. Mi casa estaba perfecta y todo fue un sueño.