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La nación marina

Hace un par de semanas, tramité unos préstamos por internet muy buenos, que nos salvaron de varios problemas que se desarrollaron prácticamente de la noche a la mañana, debido a pequeñas negligencias, por lo que aprendí que el descuidar un tornillo de una llanta puede llevarnos a perder el coche.

Debo decir que estoy gratamente sorprendido del excelente resultado de estos préstamos y de su gran fluencia, tanto así que causó curiosidad en mí e investigue un poco sobre el tema, incluyendo sus relaciones históricas, lo que me condujo inevitablemente al origen de las actividades bancarias y financieras especializadas en préstamos. Holanda.

Holanda es un país muy bien conocido por su prosperidad, alto nivel de vida y armonía entre sus ciudadanos; sin embargo, pocos sabemos cómo es que llegaron a ser un reino tan próspero y capaz, siendo esto algo que vale la pena investigar para poner las cosas en perspectiva.

Todas las naciones, para llegar a la buena o mala posición donde han llegado, tuvieron necesariamente que haber pasado por un proceso de formación económica, política y social.

A su vez, para que una nación sea próspera, es necesario que sus dirigentes y sus ciudadanos de alto oficio hayan tenido un proyecto claro de nación, algo que aunque suene extraño muchas naciones, desde su nacimiento, no han tenido la proyección y los esquemas del destino de su país bien en claro.

El objetivo de Holanda era muy sencillo, consistiendo en convertirse en una nación dedicada, con un suelo fértil para el comercio internacional, confiable para grandes inversionistas, mediante un ejercicio comercial eficaz y honesto con quien todos quieran tratar.

No obstante, Holanda en sí, geográficamente, era un país que podía ofrecer pocos bienes propios, por lo que tendría que usar la única bendición geográfica en su posesión para prosperar, el mar.

Debido a que el mar de Holanda es uno muy frío y profundo, la pesca no era la mejor opción, ya que la mayoría de las especies se refugiaban antes, como hoy, en los abismos de las profundidades, lo que hacía de su captura una actividad complicada y larga; ergo, poco productiva.

Por esta razón, en el siglo XVII tuvieron que construir barcos efectivos para poder salir al mundo en busca de bienes para comerciar, bienes que encontraron inicialmente en la lejana Asia.

El tan solo llegar ahí era un esfuerzo sumamente complicado, ya que había que navegar por el norte de Rusia a través del Mar Blanco (congelado más de seis meses al año) o dar la vuelta a toda África por el sur, cruzar el océano Índico para llegar a Asia, lo que les hizo ser excelentes marineros y producir excelentes buques.

En Asia, fundaron una compañía de comercio de especies, conocida como Compañía Holandesa de las Indias Orientales, cuyo éxito fundó su compañía gemela, Compañía de las Indias Occidentales en el Caribe.

Este gran comercio les permitió formar grandes bancos e instituciones de préstamo, algo que les hizo sumamente prósperos y fieles a su proyecto de nación.