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Consejos que me dieron cuando me independicé

Independizarse antes era más sencillo que ahora, no sé si por la mentalidad que teníamos en ese entonces los jóvenes a diferencia de los de ahora o por la economía de aquel entonces. Yo decidí dejar la casa de mis padres cuando me casé a los 25 años y me fui a vivir con mi esposa a una casa que compramos juntos gracias al crédito de una institución bancaria. La compramos vacía, no había muebles, lo único que teníamos era un refrigerador y una lavadora que nos regalaron el día de nuestra boda. Trajimos la cama matrimonial de mi esposa a la casa y cobijas y colchas que también nos regalaron, junto a algunos pares de almohadas. El resto correría por nuestra cuenta.

Mi madre me aconsejó que fuera comprando poco a poco lo que necesitara, así que lo primero que hicimos con nuestros ahorros fue comprar una estufa de medio precio, ni muy cara ni muy barata para que nos durara por un buen tiempo. Además, compramos una mesa de plástico y cuatro sillas plegadizas, para tener donde comer. Como dijo un día mi padre, no es necesario tener lo mejor al inicio, por eso no compramos un comedor de madera o de mármol, sino que algo sencillo y que nos fuera útil, para poder seguir ahorrando y con el tiempo ya darnos mejores lujos. Dicha mesa nos servía también para recibir visitas y que no estuvieran paradas todo el tiempo.

Otro consejo muy sabio que me dieron es que no nos fuéramos a embarcar con un hijo, que primero la casa debería estar adaptada para cuando trajéramos una criatura a este mundo. Y le hicimos caso, nos cuidamos siempre para no tener alguna sorpresa. Nos pusimos como meta que en dos años ya tendríamos todo lo necesario y lo conseguimos. Llegó la sala, las mesas de centro, la televisión, el repintado, un mejor comedor, sillas más cómodas y demás muebles. Nos tardamos poco más de los dos años y decidimos esperar hasta cumplir los tres, para seguir ahorrando y empezar a trabajar en tener un hijo, pues el dinero nos serviría para el parto o lo que el bebé necesitara. No piensen en un bebé si apenas estás pagando una casa y deben amueblarla, ya que no es muy barato, aunque saquen las cosas a meses sin intereses, al final podrían sufrir para pagar todo si se les llegara a juntar. Recuerden siempre tener un buen historial crediticio para el futuro. Nunca saben cuándo necesitaran una tarjeta de crédito o departamental.

El último consejo que me dieron y que quiero compartirles es el que nunca pueden olvidar. Que en su familia y en su hogar siempre reine la felicidad. Sé que pude ser algo muy difícil debido a la capacidad del hombre de crear problemas donde no siempre los hay, pero si mantienen una buena comunicación y hablan sobre sus problemas, encontrarán la forma de resolverlos. Como decía mi abuela, donde hay amor, está Dios y donde está Dios nada me faltará. Sean religiosos o no, el que haya amor y unión en su familia les permitirá afrontar todos y cada uno de los problemas que se les aparezcan.